11 de noviembre de 2019

José Luis Cuevas, entrevista con el pintor y escritor

Polémico, excéntrico, a José Luis Cuevas siempre le gustaron los reflectores. En vida, produjo obras pictóricas en la soledad. Pero a través de sus escritos las difundía. Y las promovía. Y hablaba de él, de su arte y su relación con las mujeres, que, llegó a decir, recibía propuestas amorosas hasta de cien damas a la semana, sin exagerar, presumía. En esta entrevista, el ruptor del muralismo mexicano contó cómo confeccionó ese personaje -casi literario- que es José Luis Cuevas.



José Luis Cuevas, entrevista
El escritor y pintor José Luis Cuevas.

José Luis Cuevas, explicación de esta entrevista


La presente entrevista con José Luis Cuevas fue concedida al que esto escribe en 1993. En aquel entonces, Cuevas tenía 59 años y en la televisión mexicana anunciaba una marca de pintura. Murió en el 2017, a los 83 años.

Esta entrevista con el artista fue publicada en el periódico mexicano Summa en febrero de 1993, en dos partes. 

He decidido respetar tal cual como apareció el texto en el rotativo. Fue publicada la entrevista en dos partes.

Esta es la primera parte de esta entrevista que me concedió el artista, en su casa, en una zona acomodada de la Ciudad de México.

La parte I de esta entrevista con José Luis Cuevas


El texto de esta charla con el pintor y escritor mexicano José Luis Cuevas, tal cual fue divulgado en el mencionado periódico es el siguiente:

"Exclusiva con José Luis Cuevas*



"He creado un personaje con todos los elementos literarios"


Entrevista de Javier Torres

(Primera de dos partes)


"Esa mañana, antes de invitarme a pasar a su estudio, ubicado en el primer piso de su casa, en San Ángel, José Luis Cuevas, tan pronto se levantó, sin ducharse ni afeitarse, acudió a su esposa Bertha para que le tomara una foto, práctica que realiza todos los días desde hace 37 años, con el propósito de llevar un registro de los estragos que le va causando el tiempo.

Después de tomarse la fotografía, ya peinado, con tenis blancos, pantalón gris, camisa azul cielo, suéter beige y chamarra café de piel, que medio permite ver un brazalete de cuero que el pintor porta en la muñeca del brazo derecho ("un elemento machista, casi de símbolo sexual"), me recibe en la sala 
donde hay, entre otros objetos, autorretratos del artista y una probeta que contiene semen de Cuevas y me invita a su estudio.

Ya instalados en el estudio, antes de iniciar la entrevista, José Luis Cuevas enciende un cigarrillo…

Originario de la Ciudad de México (1934), José Luis Cuevas hizo su aparición como artista plástico a mediados de los años los 50, causando un gran escándalo con su arte claramente contractual, al cual los críticos primero llamaron feísmo, pero después rebautizaron como cuevismo, en virtud de su rápida e invencible influencia sobre todos en los pintores figurativos importantes del Continente Americano como en otros países. Su obra ha sido exhibida en Francia, Suiza, España, Colombia y otras naciones.

En México, en 1953, provocó un gran escándalo y polémica, al publicar su ensayo La cortina del nopal, en donde atacaba a la Escuela Mexicana de Pintura y a sus principales miembros: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente, entre otros. Este escrito tuvo sus consecuencias: muchos artistas se sumaron a la protesta de Cuevas e iniciaron e impulsaron una nueva corriente estética, que los críticos después llamaron Arte de la Ruptura.


De Cuevas se han dicho muchas cosas: que es un provocador, un genio, es un mujeriego -cosa que él mismo se ha encargado de divulgar, a través de sus escritos-, un enfant terrible del arte latinoamericano; en fin...

Sí, José Luis Cuevas es eso y más: es una figura pública y artística importantísima de este planeta.

— Indiscutiblemente, usted es todo un personaje, tanto como artista, y también como figura pública. ¿Habría una separación entre el Cuevas artista y el Cuevas figura pública?

— Sí, diría yo; porque el artista en el momento de la creación vive en el más absoluto aislamiento. No se admite la intromisión de nadie. Y trabaja uno en la soledad. Mientras que la figura pública revela otra personalidad mía, que es la de estar constantemente expuesto a la curiosidad de todos, ¿no? Esta es, digamos, otra parte de la personalidad. Hay artistas que extienden su sentido de aislamiento a todos los actos de su vida y prefieren, mas que nada, una vida claustrofóbica, de encierro y me parecen artistas –por otro lado- muy respetable. Pero en el caso mío, el contacto con la gente, de alguna numera también sirve para que yo relice mi obra, ya que soy un observador de la condición humana.

— Sin embargo, yo presiento que la gente conoce más al Cuevas figura pública, que al Cuevas Artista.

— Bueno, de alguna manera todos aquellos que estamos expuestos precisamente a la curiosidad pública acabamos siendo más conocidos por nuestros desplantes, que por nuestra propia obra. Yo creo que si se hiciera un censo de quiénes son los artistas de mayor renombre en México, se mencionarían a tres: Octavio Paz, Carlos Fuentes y yo. En  el caso de los tres, nuestra obra es menos conocida que nuestras personas.

— ¿A qué se debe esto? ¿A qué no hay un interés por el arte entre los mexicanos?

— A que no somos cantantes populares, ¿verdad? En el caso del cantante popular, la interpretación que pueda hacer de sus canciones lo lleva a ser tan conocido, como estas propias canciones. En el caso de los intelectuales no puede ser lo mismo. Desde luego que esto obedece a una falta de cultura en el pueblo de México, definitivamente.

"Yo creo que yo, si camino por una calle o entro a algún restaurante, puedo ser reconocido como pintor, pero no creo que frente a la obra mía se le reconocería camo obra realizada por Cuevas.

— Entre estas dos facetas, del Cuevas figura pública y el Cuevas artista, me parece que usted creó a un José Luis Cuevas figura pública que usted, se ha dedicado y se dedica a representar, como lo hace, de alguna macera, María Félix, con el personaje que ella creó. O es…

— Sí, debo ser sincero en eso. He creado un personaje con todos los elementos literarios que un personaje de ficción debe tener. Me propuse, desde mi adolescencia, la creación de ese personaje, y desde luego que allí intervino también la influencia que pude haber tenido de la literatura. Creo que ese personaje, en sus comienzos, tuvo mucho del atormentado personaje de Dostoievski, el Raskolnikof de Crimen y castigo; y después tendría también elementos del personajes de Julián Sorel de Rojo y negro de Standhal. También de un personaje que para mí fue muy entrañable en mi adolescencia, que fue el John Christopher, el Juan Cristóbal, de Romain Rolland. En fin, que ha habido una serie de elementos literarios que han intervenido para la confección de este personaje que soy yo mismo.

“También hubo alguna influencia de artistas que admiré mucho, más que como pintores, como personajes públicos, como es el caso de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, por lo que tenían de combatientes y por lo que lograron en el aspecto de la propaganda... Se me ha dicho con insistencia si de alguna me identifico con Salvador Dalí. No. Los procedimientos publicitarios de Salvador Dalí nunca me interesado, en lo más mínimo.



Cuevas y las mujeres


En su columna "Cuevario", que se publica en "El Buho", suplemento dominical de Excelsior, José Luis Cuevas ha relatado, entre otras cosas relacionadas con el sexo femenino, que constantemente las mujeres lo asedian para que se acueste con ellas. Algunas veces accede a las peticiones. Otras no. También ha contado, en ese mismo espacio, que las damas le dan papelitos doblados con el mismo objetivo. Y ha mencionado casos tan increíbles como el de aquel pintor latinoamericano que, como una muestra de admiración, le ofreció a su esposa para que se la llevara a la cama. En fin ... ¿Cómo cuántas proposiciones femeninas recibirá a la semana?

— No exagero: un promedio de cien —confesó Cuevas, en su columna.

¿Será verdad eso que cuenta Cuevas? ¿O será una verdad a medias, para agigantar ese personaje público que José Luis Cuevas se ha encargado de dar vida?

Contesta:

— Bueno, aquí vendría otra influencia, definitiva
mente de tipo literario, que fue la lectura de Las aventuras de Casanova. Entonces también intervino este elemento importante, ¿no? Pero no olvidemos que también, dentro del ámbito mexicano, Diego Ri­vera tuvo fama de ser un gran admirador de las mujeres. Y también, digamos, aquí interviene un personaje real que, de alguna manera, también influye para la confección de ese personaje que soy yo mismo, que seria Agustín Lara: un artista popular al que mucho admiro".

— Entonces, ¿lo que escribe en relación a las mujeres, sería ficción?
— No es ficción, porque en este aspecto seguí los pasos de tres personalidades reales, como fueron Casanova, que existió, o Agustín Lara o Diego Rivera. Hasta podríamos decir que, con ciertos rivetes, de Pedro Infante.

— En la divulgación que usted hace de que lo acosan las mujeres, no se aplicaría el refrán que dice: "Dime de qué presumes y te diré de qué careces"?

— De ninguna manera, porque no se trata de presumir, ni mucho menos; sino de llevar un testimonio de todo lo que he vivido. Es autobiografía lo que cuento en mi relación con las mujeres. No es ostentación, ni mucho menos. Así cómo llevo un registro muy preciso de todo lo vivido en el campo amatorio, también llevo un registro muy preciso de otras experiencias que be vivido, dentro de las artes plásticas…



* Texto tomado de Summa, 5 de febrero de 1993.

3 comentarios:

  1. Hola, me gusta tu blog. Me quedo de seguidora y te invito a que te pases por el mío si quieres.
    Gracias y un abrazo
    http://rociotizon.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  2. Gustazo en saludarte, Rocío. Me da gusto que no te desagrade este blog. Y, por supuesto, voy a ir a tu web. Estamos en contacto.

    ResponderEliminar
  3. Rocío Tizón, me ha encantado tu web. Ya te sigo.

    ResponderEliminar

Gracias por contactarnos. En breve le responderemos.