7 de diciembre de 2019

El asalto, cuento

Este cuento, me lo publicó, a principios de los años 90, El día de los jóvenes, suplemento de El día, un periódico de México. Fue uno de los primeros relatos que yo daba a conocer de manera pública. Aunque para mí era un cuento, el editor del suplemento, sin embargo, lo catalogó como crónica.

He realizado algunas correcciones, a fin de darle un mejor acabado, aunque he respetado la idea original del cuento.

A continuación, el cuento:


El asalto, cuento de Javier Torres

El asalto


Abordé el metro, en esas horas cuando está preñado de gente; en esas horas en que pareciera que va a parir a esa masa humana. 

Leer más...

22 de noviembre de 2019

La condesa de Gimaní, reseña del libro

La condesa de Gimaní



Escrito con un lenguaje sencillo, el relato La condesa de Gimaní nos sumerge en las ocurrencias de jóvenes estudiantes que se toman muy en serio la tarea de llevar al triunfo como reina estudiantil de una localidad a Paola Matilde I, una chica universitaria muy agraciada por la naturaleza. Aunque los hechos podrían ocurrir en cualquier ciudad pequeña, el relato precisa que suceden en Cartagena. 


Esta obra que reseñamos, sin embargo, no ameritaba tantas páginas para contarla bien.

Leer más...

19 de noviembre de 2019

Charla con José Luis Cuevas

José Luis Cuevas, charla con el creador



>En esta charla, el escritor y pintor José Luis Cuevas asoma su machismo, niega que sea narcisista y presume de cómo lo acosan las mujeres. Asimismo, el polémico artista pictórico rechaza que los creadores que presten su figura para publicitar marcas demeriten sus figuras públicas.


Esta es la segunda parte de esta entrevista que sostuve con José Luis Cuevas en febrero de 1993. La charla se desarrolló en casa del pintor, una zona de México de clases acomodadas. En aquel entonces, el extrovertido creador contaba con 52 años. Murió a los 83, en 2017.

Leer más...

11 de noviembre de 2019

José Luis Cuevas, entrevista con el pintor y escritor

Polémico, excéntrico, a José Luis Cuevas siempre le gustaron los reflectores. En vida, produjo obras pictóricas en la soledad. Pero a través de sus escritos las difundía. Y las promovía. Y hablaba de él, de su arte y su relación con las mujeres, que, llegó a decir, recibía propuestas amorosas hasta de cien damas a la semana, sin exagerar, presumía. En esta entrevista, el ruptor del muralismo mexicano contó cómo confeccionó ese personaje -casi literario- que es José Luis Cuevas.



José Luis Cuevas, entrevista
El escritor y pintor José Luis Cuevas.

José Luis Cuevas, explicación de esta entrevista


La presente entrevista con José Luis Cuevas fue concedida al que esto escribe en 1993. En aquel entonces, Cuevas tenía 59 años y en la televisión mexicana anunciaba una marca de pintura. Murió en el 2017, a los 83 años.

Esta entrevista con el artista fue publicada en el periódico mexicano Summa en febrero de 1993, en dos partes. 

He decidido respetar tal cual como apareció el texto en el rotativo. Fue publicada la entrevista en dos partes.

Esta es la primera parte de esta entrevista que me concedió el artista, en su casa, en una zona acomodada de la Ciudad de México.

La parte I de esta entrevista con José Luis Cuevas


El texto de esta charla con el pintor y escritor mexicano José Luis Cuevas, tal cual fue divulgado en el mencionado periódico es el siguiente:

"Exclusiva con José Luis Cuevas*



"He creado un personaje con todos los elementos literarios"


Entrevista de Javier Torres

(Primera de dos partes)


"Esa mañana, antes de invitarme a pasar a su estudio, ubicado en el primer piso de su casa, en San Ángel, José Luis Cuevas, tan pronto se levantó, sin ducharse ni afeitarse, acudió a su esposa Bertha para que le tomara una foto, práctica que realiza todos los días desde hace 37 años, con el propósito de llevar un registro de los estragos que le va causando el tiempo.

Después de tomarse la fotografía, ya peinado, con tenis blancos, pantalón gris, camisa azul cielo, suéter beige y chamarra café de piel, que medio permite ver un brazalete de cuero que el pintor porta en la muñeca del brazo derecho ("un elemento machista, casi de símbolo sexual"), me recibe en la sala 
donde hay, entre otros objetos, autorretratos del artista y una probeta que contiene semen de Cuevas y me invita a su estudio.

Ya instalados en el estudio, antes de iniciar la entrevista, José Luis Cuevas enciende un cigarrillo…

Originario de la Ciudad de México (1934), José Luis Cuevas hizo su aparición como artista plástico a mediados de los años los 50, causando un gran escándalo con su arte claramente contractual, al cual los críticos primero llamaron feísmo, pero después rebautizaron como cuevismo, en virtud de su rápida e invencible influencia sobre todos en los pintores figurativos importantes del Continente Americano como en otros países. Su obra ha sido exhibida en Francia, Suiza, España, Colombia y otras naciones.

En México, en 1953, provocó un gran escándalo y polémica, al publicar su ensayo La cortina del nopal, en donde atacaba a la Escuela Mexicana de Pintura y a sus principales miembros: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente, entre otros. Este escrito tuvo sus consecuencias: muchos artistas se sumaron a la protesta de Cuevas e iniciaron e impulsaron una nueva corriente estética, que los críticos después llamaron Arte de la Ruptura.


De Cuevas se han dicho muchas cosas: que es un provocador, un genio, es un mujeriego -cosa que él mismo se ha encargado de divulgar, a través de sus escritos-, un enfant terrible del arte latinoamericano; en fin...

Sí, José Luis Cuevas es eso y más: es una figura pública y artística importantísima de este planeta.

— Indiscutiblemente, usted es todo un personaje, tanto como artista, y también como figura pública. ¿Habría una separación entre el Cuevas artista y el Cuevas figura pública?

— Sí, diría yo; porque el artista en el momento de la creación vive en el más absoluto aislamiento. No se admite la intromisión de nadie. Y trabaja uno en la soledad. Mientras que la figura pública revela otra personalidad mía, que es la de estar constantemente expuesto a la curiosidad de todos, ¿no? Esta es, digamos, otra parte de la personalidad. Hay artistas que extienden su sentido de aislamiento a todos los actos de su vida y prefieren, mas que nada, una vida claustrofóbica, de encierro y me parecen artistas –por otro lado- muy respetable. Pero en el caso mío, el contacto con la gente, de alguna numera también sirve para que yo relice mi obra, ya que soy un observador de la condición humana.

— Sin embargo, yo presiento que la gente conoce más al Cuevas figura pública, que al Cuevas Artista.

— Bueno, de alguna manera todos aquellos que estamos expuestos precisamente a la curiosidad pública acabamos siendo más conocidos por nuestros desplantes, que por nuestra propia obra. Yo creo que si se hiciera un censo de quiénes son los artistas de mayor renombre en México, se mencionarían a tres: Octavio Paz, Carlos Fuentes y yo. En  el caso de los tres, nuestra obra es menos conocida que nuestras personas.

— ¿A qué se debe esto? ¿A qué no hay un interés por el arte entre los mexicanos?

— A que no somos cantantes populares, ¿verdad? En el caso del cantante popular, la interpretación que pueda hacer de sus canciones lo lleva a ser tan conocido, como estas propias canciones. En el caso de los intelectuales no puede ser lo mismo. Desde luego que esto obedece a una falta de cultura en el pueblo de México, definitivamente.

"Yo creo que yo, si camino por una calle o entro a algún restaurante, puedo ser reconocido como pintor, pero no creo que frente a la obra mía se le reconocería camo obra realizada por Cuevas.

— Entre estas dos facetas, del Cuevas figura pública y el Cuevas artista, me parece que usted creó a un José Luis Cuevas figura pública que usted, se ha dedicado y se dedica a representar, como lo hace, de alguna macera, María Félix, con el personaje que ella creó. O es…

— Sí, debo ser sincero en eso. He creado un personaje con todos los elementos literarios que un personaje de ficción debe tener. Me propuse, desde mi adolescencia, la creación de ese personaje, y desde luego que allí intervino también la influencia que pude haber tenido de la literatura. Creo que ese personaje, en sus comienzos, tuvo mucho del atormentado personaje de Dostoievski, el Raskolnikof de Crimen y castigo; y después tendría también elementos del personajes de Julián Sorel de Rojo y negro de Standhal. También de un personaje que para mí fue muy entrañable en mi adolescencia, que fue el John Christopher, el Juan Cristóbal, de Romain Rolland. En fin, que ha habido una serie de elementos literarios que han intervenido para la confección de este personaje que soy yo mismo.

“También hubo alguna influencia de artistas que admiré mucho, más que como pintores, como personajes públicos, como es el caso de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, por lo que tenían de combatientes y por lo que lograron en el aspecto de la propaganda... Se me ha dicho con insistencia si de alguna me identifico con Salvador Dalí. No. Los procedimientos publicitarios de Salvador Dalí nunca me interesado, en lo más mínimo.



Cuevas y las mujeres


En su columna "Cuevario", que se publica en "El Buho", suplemento dominical de Excelsior, José Luis Cuevas ha relatado, entre otras cosas relacionadas con el sexo femenino, que constantemente las mujeres lo asedian para que se acueste con ellas. Algunas veces accede a las peticiones. Otras no. También ha contado, en ese mismo espacio, que las damas le dan papelitos doblados con el mismo objetivo. Y ha mencionado casos tan increíbles como el de aquel pintor latinoamericano que, como una muestra de admiración, le ofreció a su esposa para que se la llevara a la cama. En fin ... ¿Cómo cuántas proposiciones femeninas recibirá a la semana?

— No exagero: un promedio de cien —confesó Cuevas, en su columna.

¿Será verdad eso que cuenta Cuevas? ¿O será una verdad a medias, para agigantar ese personaje público que José Luis Cuevas se ha encargado de dar vida?

Contesta:

— Bueno, aquí vendría otra influencia, definitiva
mente de tipo literario, que fue la lectura de Las aventuras de Casanova. Entonces también intervino este elemento importante, ¿no? Pero no olvidemos que también, dentro del ámbito mexicano, Diego Ri­vera tuvo fama de ser un gran admirador de las mujeres. Y también, digamos, aquí interviene un personaje real que, de alguna manera, también influye para la confección de ese personaje que soy yo mismo, que seria Agustín Lara: un artista popular al que mucho admiro".

— Entonces, ¿lo que escribe en relación a las mujeres, sería ficción?
— No es ficción, porque en este aspecto seguí los pasos de tres personalidades reales, como fueron Casanova, que existió, o Agustín Lara o Diego Rivera. Hasta podríamos decir que, con ciertos rivetes, de Pedro Infante.

— En la divulgación que usted hace de que lo acosan las mujeres, no se aplicaría el refrán que dice: "Dime de qué presumes y te diré de qué careces"?

— De ninguna manera, porque no se trata de presumir, ni mucho menos; sino de llevar un testimonio de todo lo que he vivido. Es autobiografía lo que cuento en mi relación con las mujeres. No es ostentación, ni mucho menos. Así cómo llevo un registro muy preciso de todo lo vivido en el campo amatorio, también llevo un registro muy preciso de otras experiencias que be vivido, dentro de las artes plásticas…



* Texto tomado de Summa, 5 de febrero de 1993.
Leer más...

4 de noviembre de 2019

Marco Aurelio Carballo: me formé como escritor y periodista en la práctica

Marco Aurelio Carballo fue un periodista y escritor mexicano que, en esta entrevista, reveló su método de escritura creativa y el camino que recorrió para convertirse en escritor y periodista. Para ejercer ambas disciplinas no recibió una preparación en alguna universidad.

Marco Aurelio Carballos
Imagen original tomada del sitio oficial de literatura del INBA.




Marco Aurelio Carballo se formó en la práctica, con la lectura de algunos libros y los saberes que adquirió en un taller de narrativa.

Esos y otros detalles sobre su método de creación literaria, los reveló Marco Aurelio Carballo en una entrevista que sostuve con él, en 1994.

¿Por que publico esto ahora, si esa entrevista ocurrió hace 25 años?

Los motivos son varios, aquí los principales:


  • Lo que contó sobre el proceso creativo podría servir para quienes persigan ser escritores.
  • Sirva este texto como un reconocimiento al escritor chiapaneco.
  • Quizá esta entrevista nunca se publicó, y es útil que se conozca.
Enseguida abundo al respecto.

Marco Aurelio Carballo, las razones de este texto


Esta entrevista con el escritor y periodista Marco Aurelio Carballo y que hoy se publica en este espacio, se desarrolló en la sala de redacción de El Nacional, del cual era director de información.

Colaboraba yo en aquel tiempo en el semanario De par en par, al cual entregué 5 cuartillas y media de la entrevista con el escritor chiapaneco. Pero nunca supe si la entrevista se publicó. Creo que ya no me volví a parar en la recepción del rotativo. Las razones no las recuerdo del todo. Quizá mis estudios universitarios me demandaban más tiempo. O tal vez, empecé a colaborar en otro medio con mayor alcance de difusión.

El asunto es que no recuerdo si esta entrevista se difundió en la revista. De modo que, en caso que haya sido publicada, desde aquí informó que el texto que contiene la entrevista fue tomado de De par en par.

Aunque la entrevista con el escritor y periodista Marco Aurelio Carballo la sostuve hace 25 años, aun recuerdo la escena: este joven reportero en aquel tiempo, sentado frente al escritor, quien permanecía en un cómodo sillón, atrás de un escritorio; diversos periódicos estaban semiabierto sobre el mueble; de seguro leía los rotativos, cuando este intruso reportero llegó.

Algunos hilillos blancos salpicaban la cabeza del literato. Sus rasgos del rostro duros. La grabadora, en medio de los dos. Su voz rasposa.

En aquel tiempo de esta entrevista, Marco Aurelio contaba con 52 años. Estaba en su mayor plenitud de su producción literaria. Murió 21 años después, en el 2015, víctima del cáncer.

Entre las obras de Marco Aurelio Carballo están: 




Marco Aurelio Carballo, la entrevista


El siguiente, es el texto que se habría publicado hace 25 años: 

"Por Javier Torres

Marco Aurelio Carballo durante más de diez años participó en diversos concursos literarios y nunca resultó triunfador en alguno. Después, en 1986, dejó de someter sus trabajos narrativos al juicio de los jurados, Y ahora, a sus 52 años, con media docena de libros publicados, sin que él lo buscara, el Instituto Chiapaneco de Cultura le otorgó el Premio Rosario Castellanos de Literatura, por su trayectoria de escritor.

Este triunfo "para mí es un gran compromiso, pues es la primera vez que recibo un premio, por la trayectoria, por la obra. Y me siento muy satisfecho", confiesa Carballo, en entrevista con este semanario.

Autor de La tarde anaranjada, Polvos ardientes de le segunda calle y En letras se rompen géneros, entre otras obras, Carballo, oriundo de Tapachula, Chiapas, ha ejercido también el oficio periodístico en Excélsior y Unomásuno, entre otros medios. Actualmente es Director de Información de El Nacional y jefe de Información desde hace 12 años en la revista Siempre!

Marco Aurelio Carballo publicó su primer volumen a los 34 años, Y ahora, a los 52, ya lleva "como una media docena de libros".

Dice que a estas “alturas está en el mejor momento para el oficio de escritor”.

"Yo pienso que la narrativa es un género que se empieza a producir más o menos a los 40 años, sin que eso signifique que no se pueda publicar a los 20. Pero a los 40, el escritor está más maduro, porque ya ha tenido muchas vivencias. Entonces, ya en la madurez, ya puede uno sentarse a escribir una novela, sin necesidad de estar viajando en barco o buscando aventuras como vagabundo".


Marco Aurelio Carballo y los concursos literarios




Antes, allá por 1976, se sentía inseguro de su trabajo literario, dice, Y por eso, indica, mandaba sus textos a los concursos. "Uno cree que concursando,   y a lo mejor ganando un concurso uno se va a sentir seguro de lo que está haciendo. Después me di cuenta de que la única manera de que yo podía sentirme seguro con lo que estaba haciendo era ir a un taller de narrativa, porque nunca había estado ni en una escuela de literatura, de letras, ni en un taller.

Y la oportunidad se le presento en 1986, cuando Rafael Ramírez Heredia lo invitó al taller de narrativa que impartía. Carballo asistió a las sesiones. "Ahí me di cuenta de lo qué tenía que hacer como narrador y no como reportero, cronista o reportajista. Eso ya me dio cierta seguridad acerca de lo que no debería hacer. Y bueno, pues, entonces ya no necesitaba, digamos, de otro espaldarazo; como es lo que dan los concursos".

Y dejó de participar en certámenes literarios.

Dice que aunque nunca ganó ningún premio en esos concursos no se desanimó.  "Ahora, a la distancia, pienso que quizás estuvo bien no haberme ganado ningún premio, porque a lo mejor me hubiera sentido ya satisfecho… aunque no lo creo".

— ¿A estas al turas, Marco Aurelio Carballo se siente satisfecho con lo que ha logrado? — le preguntamos.

— No. Tampoco estoy satisfecho ahora. No solo no estoy satisfecho porque no he publicado dos novelas que tengo ya terminadas y están en lista de espera; sino también porque no he podido publicar mi segunda novela que está ya programada en la editorial Joaquín Mortiz, sino también porque tengo muchos proyectos para seguir escribiendo.

Según Carballo, la obra que desde meses está programada en la casa editora que le publicó su primera novela, no ha salido al mercado debido "a la crisis editorial" y también a "algunos asuntos internos que han impedido que se sigan los programas editoriales que se tenían". 


"Salió Joaquín Díez Canedo, que ya había aprobado la novela para su publicación. Luego entró su hermana, quien también volvió aprobarla, pero no me ha dado una fecha definitiva para la publicación. Y bueno, traen un atraso, un rezago de publicación, debido a la crisis editorial que hay".

Cómo surge el gusto por la literatura en Marco aurelio Caballo



Marco Aurelio Carballo descubrió su vocación por la litera desde que leyó una novela, allá en su natal Tapachula, Chiapas, "Yo debo haber tenido unos 8 o 9 años cuando leí esa novela de aventuras, que ya no recuerdo el título, pero creo que era del pirata Pedro El Malo. Era mi primer libro sin figuritas que yo leía, y dije: bueno, algún día me gustaría escribir historias como esta. Yo creo que ahí empezó mi gusto por la literatura”.

Y ya nunca dejó de leer.

“Mi padre tenía una agencia distribuidora de periódicos y revistas, a cuya lectura yo tenía acceso. Siempre estuve rodeado de eso en un lugar donde no había muchas bibliotecas, muchas librerías, como Tapachula. Aunque en mi casa había libros, porque mi papá compraba colecciones de novelas; y yo solía ir a comprar algún libro a la única librería que había. De tal modo que siempre tuve a la mano qué leer".

Y "ya con ese vicio agradable que es la lectura", allá en su natal Tapachula cursó la prepa y luego emigró a esta urbe, donde estudió tres años la carrera de economía, la cual abandonó y entró a trabajar a un periódico.


"La universidad no me sirvió para los oficios de escritor y periodista": Marco Aurelio Carballo



"Mi paso por la universidad fue nebuloso. No me acuerdo casi de nada, quizá porque no me interesaba… La universidad no me sirvió de nada para el oficio de periodista ni para el de narrador", confiesa el galardonado con el Premio Rosario Castellanos de Literatura.

Refiere que él se formó corno periodista y como narrador en la práctica. "Compré dos o tres libres de periodismo, que de vez en cuando consultaba; pero mis maestros no los tuve en los libros, sino en les redacciones".

Comenta también que cuando comenzó a escribir textos literarios sus conocimientos provenían de los libros que había leído: fundamentalmente de EI oficio de escritor y de la lectura de algunas biografías del algunos escritores".

"Yo he sido y soy autodicta”, dice Carballo.

Actualmente, Marco Aurelio Carballo lee como una hora y media en la mañana y, antes de desayunar, escribe también. En la noche también lee y escribe.

"¿El tiempo que paso escribiendo? Depende. Yo puedo escribir tal vez unas diez cuartillas con mucho esfuerzo y después me puedo pasar uno o dos meses corrigiendo esas diez cuartillas. A veces, cuando escribo alguna novela, he llegado a escribir doscientas cuartillas en un mes y luego dedico dos o tres años a corregir esas doscientas cuartillas"

Comenta que todo el tiempo está pensando, buscando alguna idea para escribir un cuento o una novela. Dice que no todas las ideas las lleva a cabo , porque "a veces a uno se le dificulta escribir de astronautas, porque no los conoce".

Pero, añade, cuando "surge la idea de un cuento, uno siente el impulso y se sienta escribir. A la mejor, antes de sentarse a escribir desechas esa idea, no por el grado de dificultad necesariamente, sino porque a lo mejor otros lo han hecho mejor y llegas a la conclusión de que lo único realmente original que pudiera haber es una experiencia personal que tengas. Nadie va tener va a tener las experiencias que tú tienes, y menos con esa perspectiva personal, aunque todos hayan vivido una historia de amor o se hayan fugado de su casa”.

— Esa experiencia personal, ¿qué tanto está en la literatura de Carballo?

— Está en un ciento por ciento. Y arrancas con eso, pero al final, el cuento o la novela no se parecen en nada a lo que has vivido, porque sobre la marcha se va distorsionando, modificando. Y cuando uno termina una historia no se parece en nada a lo uno ha vivido.

Y esa experiencia personal de Marco Aurelio Carballo se refleja en sus obras. En sus narraciones, cortas o largas, siempre surgen personajes que se mueven en el ambiente del periodismo, ese mundo que Marco Aurelio Carballo conoce tan bien".

Hasta aquí el texto de la entrevista, que se habría publicado hace 25 años.


Los pies de fotos que acompañaban a las imágenes de esta entrevista fueron:

Foto 1. Carballo, por fin ganó un premio..., y grande.

Foto 2. Carballo: "soy autodidacta".




Comentarios finales sobre esta  entrevista con Marco Aurelio Carballo


Por el momento queda en la incertidumbre si esta entrevista fue difundida o no en el semanario mencionado. Saldré de dudas hasta que visite una hemeroteca y haga una consulta al respecto. En la ciudad donde vivo carece de ese servicio. Pero me daré mi tiempo para estar en una hemeroteca de la Ciudad de México.

¿Y las fotos?

De las fotos que habrían acompañado al texto de la entrevista, quizá tenga algunas copias en mi archivo personal que permanece en un lugar de la Ciudad de México. Las buscaré y si las encuentro, las incluiré en este post. 
Leer más...

28 de octubre de 2019

Cómo iniciar un cuento inventado


Cómo iniciar un cuento inventado

A veces, comenzar un relato cuesta trabajo, sobre todo si perseguimos que nos lean. Porque cualquiera puede principiar sin problemas una narración, pero no cualquiera puede lograr inicios extraordinarios en las creaciones literarias. Si buscamos que nuestros textos creativos sean leídos, entonces debemos poner mucho esmero en cómo iniciar un cuento inventado.

Leer más...

20 de octubre de 2019

La caja de ideas para escribir un cuento que todo narrador debería tener

Cuando pareciera que los temas para algún relato se nos han esfumado, sería oportuno recordar que hay varios recursos que nos pondrán en la pista de las ideas para escribir un cuento.


Hay periodos en que -a muchos nos pasa- no escribimos cuentos porque las ideas para los relatos se nos han escondido.

Ante este panorama, abandonamos la pluma y esperamos a que nos llegue la inspiración. Pero si esta, terca, no llega, podemos recurrir a las estrategias generadoras de temas para escribir relatos.


Ideas para escribir un cuento


Leer más...

12 de octubre de 2019

Ejemplos de impropiedad del lenguaje que deberías conocer

Impropiedad en el lenguaje:

Impropiedad es un vicio del lenguaje que consiste en utilizar palabras con un significado distinto al que poseen.

Es recomendable no cometer impropiedades en el lenguaje escrito u oral, ya que exhiben una falta de cultura y -esto es lo más importante- dificultan la comprensión del mensaje.


Ejemplos de impropiedad

Leer más...

6 de octubre de 2019

La vida feliz de Francis Macomber, análisis que descubre recursos literarios de Hemingway



La vida feliz de Francis Macomber, análisis

Ernest Hemingway es uno de los grandes escritores de todos los tiempos que ha influido en literatos encumbrados como Gabriel García Márquez, quien consideró que el cuento de Hemingway La vida feliz de Francis Macomber es una narración ejemplar dentro del género del cuento. He hecho un análisis de ese relato en busca de los recursos literarios utilizados por el autor. Desarmé la estructura, y di con los trucos a los que recurrió el literato para mantener al lector atrapado en ese texto memorable.

Lo primero es lo primero:

El argumento de La vida feliz de Francis Macomber

Un norteamericano rico contrata a un cazador profesional, Wilson, para matar animales salvajes en la selva africana. Le acompañan en la aventura su bellísima esposa y los sirvientes del cazador, quienes hablan una lengua nativa.

En el transcurso de la caza de un león, al norteamericano, Francis Macomber, le entra tanto el miedo por la presencia de la bestia que, sin saber cómo, se descubre corriendo, el arma en las manos. Esta actitud merece el disgusto de todos: el cazador, los sirvientes y su mujer, Margot, quien, debido a eso, le retira el habla y termina acostándose con el cazador, quien había sido el que, finalmente, mató a la bestia.

Sin embargo, pocas horas después, la dama dice que saber que su marido no es bueno para la caza no tiene importancia. Y, alegre ella, pero molesto su marido, acuden otro día, en compañía del cazador y los criados, a cazar búfalos. 

Durante la caza de búfalos, al norteamericano algo le ha sucedido, que ni el mismo sabe explicarlo a qué se debe: ya no siente miedo, al contrario le acompaña una euforia. Y su puntería es tan certera que derriba a un búfalo y le atina a otros dos. De manera inexplicable, la buena puntería y la carencia de miedo del marido, molestan a Margot. Y ella se queda en el automóvil, mientras los demás acuden a buscar a una de las peligrosas bestias heridas. Desde donde está, la dama ve todo: la lucha que sostienen los cazadores contra uno de los búfalos, el cual está a punto de aplastar al marido de Margot; en ese instante, la dama toma un arma del auto, apunta a la bestia, pero con tan mala puntería que la bala penetra en el cerebro de Francis Macomber. 

Ese es el argumento del relato.

Y lo recomendable es leer el cuento La vida feliz de Francis Macomber, para entender mejor lo que se dice en este artículo.

Cómo inicia Hemingway el cuento La breve vida feliz de Francis Macomber


Hemingway inicia el relato con las acciones que suceden después del conflicto, como una forma de enganchar al lector, desde las primeras líneas.

Una vez que ya tiene sentado al lector frente a su texto, recurre a la analepsis para establecer el planteamiento y el desarrollo de la historia hasta llegar al nudo. 

Muy hábil, el escritor empieza el relato con fuerza. Desde las primeras líneas desliza que algo le ha ocurrido a los personajes:
"Era la hora del almuerzo y los tres estaban sentados, bajo el doble toldo verde, a la entrada de la tienda que usaban como comedor, intentando simular que nada había ocurrido".
Hemingway, ha sembrado el interés en el relato, desde la entrada. ¿Qué es eso que ha ocurrido y que buscan que no salga a flote? Si queremos saberlo, tendremos que leer el relato. ¡Ah, astuto Hemingway!, ha puesto un cebo para el lector.

Después de una escena donde platican los tres personajes, el escritor suelta otros datos, que van a aumentar la curiosidad por saber el curso del cuento La vida feliz de Francis Macomber:
"Media hora antes, el cocinero, los sirvientes, el desollador y los demás criados habían llevado en hombros, triunfalmente, a Francis Macomber, desde el límite del campamento hasta su tienda".
La curiosidad del lector toma otro giro:¿que ha hecho Macomber para que "triunfalmente" lo carguen a la llegada?

Aquí todavía no asoma el conflicto o nudo.  Vaya, apenas, con las pistas que nos da, si intentamos descubrir de qué va a tratar la historia.

Son solo expresiones que empujan la curiosidad del lector hacia eso que pasó y que nos va a decir el relato.


Tampoco sabemos, hasta el momento, quién es Macomber.

Y Hemingway, hábil cazador de lectores, no nos lo va a decir así como así. Quiere que lo acompañemos en la lectura, para que lo descubramos.

Por si fuera poco, el escritor suelta un dato más para incrementar nuestra curiosidad en el cuento La vida feliz de Francis Macomber.


"[Macomber] se sentó en la cama hasta que llegó su mujer. Ella no le dirigió la palabra [...]"
Qué habrá hecho Macomber para que no merezca una palabra de su mujer, máxime cuando lo han llevado en hombros "triunfalmente" hasta la tienda. Sin duda, algo que a la mujer le duele mucho. Y eso tampoco no nos lo dice, por el momento, Hemingway.

Poco a poco, el escritor nos da más datos del personaje qué habían llevado en hombros hasta la tienda. Lo describe rápidamente, para no perder la agilidad del relato: dice que era un norteamericano que se conservaba en buen estado físico, pero "acababa de demostrar, de un modo bastante público, que era un cobarde".

¡Ah, de modo que es un cobarde el tal Macomber! ¿Pero por qué es un cobarde? Todo eso que queremos saber forma parte de los artilugios de Hemingway para mantenernos en la lectura del cuento La vida feliz de Francis Macomber, cuyo análisis aquí realizamos.

En el curso del relato, aparece otro elemento: un animal, que al parecer han cazado: "Ya tiene usted su león", le dijo el cazador al norteamericano.


Los trucos literarios que tiene la vida feliz de Francis Macomber


Hay, hasta el momento, cuatro elementos en la historia que obligan al lector a no soltar el cuento: 
  • Lo que pudo haberse pasado a alguno de los personajes.
  • Por qué a Macomber no le quiere hablar su esposa, aun cuando lo llevaron en hombros.
  • El león. 
  • ¿Y cómo Macomber había demostrado su cobardía? No lo sabemos. Y el escritor no nos lo va a decir fácilmente.
Hemingway solo nos da pistas de lo que pudo haber ocurrido. A través del pensamiento del cazador nos dice que quizá ya hasta los criados conocen lo que ha ocurrido, pues uno de los sirvientes se le ha quedado viendo al norteamericano.

¡Diablos!, ya hasta los sirviente saben eso que nosotros no sabemos. De modo, pues, que tendremos que seguir leyendo.

Y eso que sucedió podría estar muy ligado al animal, ya que Macomber lamenta "mucho lo del león", y le pide al cazador que nadie debe enterarse de "este asunto".

El escritor solo nos sigue dando retazos de información, pues aún no sabemos qué pasó con el león.

Pero, por qué debe quedar en secreto "este asunto". Si ya hasta es posible que los sirvientes lo sepan. Aún no sabemos si esa petición tiene que ver con la cobardía del norteamericano.

Varias incógnitas ha puesto el escritor en la narración, para que sigamos leyendo La vida feliz de Francis Macomber.

En el transcurso del relato desliza otra artimaña para retener más al lector. Nos cuenta, desde la perspectiva del cazador -Wilson- que hay un lío sentimental. ¿A que se refiere? No lo sabemos. Pero lo intuimos: líneas antes la mujer de Macomber -Margot- ha estado un poco coqueta con Wilson. Quizá ha tenido amoríos con el cazador. Y tal vez, para apartarse de "este lío sentimental", Wilson pensó irse, pero al final no se decidió. 

En un momento de la narración, probablemente para provocar al norteamericano, Wilson dice que en la selva de África, "ningún hombre blanco huye..."

"-Escapé como un conejo -murmuró Macomber".

¡Umm!, con esta frase quedamos igual; nuestras dudas sobre la cobardía de Macomber persisten: ¿de quién escapó?

Pistas, solo pistas nos ha dado Hemingway sobre el posible disgusto de Margot hacia su esposo y de la cobardía de este.

Mientras leemos La vida feliz de Francis Macomber, nos damos cuenta que Margot en pocas horas ha dejado atrás el desdén que había mantenido hacia su esposo. Mientras estaban en la mesa, deslizó frente a su marido y el cazador: 
"—Ya he dejado de pensar en aquello —dijo la joven mientras se sentaba a la mesa—. ¿Qué importancia tiene el hecho de que mi marido no sirva para cazar leones?"
Ah, de modo que su molestia era porque Macomber no servía para cazar.

Por fín, Hemingway casi nos aclara el asunto entre el león y la cobardía de Macomber, en este fragmento del relato La vida feliz de Francis Macomber.
"—Esta noche beberemos champaña a la salud del león —dijo Wilson—; ahora hace demasiado calor para tomarlo. 
—¡Oh! El león —dijo Margot—; lo había olvidado. 
«De modo que hasta le toma el pelo —pensó Wilson—. O tal vez cree que de esta manera representa mejor su papel. ¿Cómo reacciona una mujer cuando descubre que su marido es un cobarde? [..]"
De modo, pues, que la cobardía de Macomber tiene una relación directa con león.

A estas alturas ya se han aclarado dos de las dudas que sembró el escritor en el relato La vida feliz de Francis Macomber: 
  • Lo que pudo haber pasado a alguno de los personajes. 
Ya sabemos que a quien le ocurrió algo fuera de lo común es a Macomber.
  • Por qué su mujer no le ha hablado a Macomber, aun cuando lo llevaron en hombros. 
Estaba disgustada al darse cuenta que su marido no servía para cazar leones.

Solo faltan dos elementos que se aclaren en la narración:
  • El asunto total del león. 
  • ¿Y cómo Macomber había demostrado su cobardía?
Pero estos asuntos, el literato, astuto, los esconde y solo los revela hasta concluir el primer conflicto.

Cabe recordar que la estructura lineal de cualquier historia es esta:

Planteamiento →  Nudo o conflicto → Desenlace


¿En qué parte de la trama inicia el cuento La vida feliz de Francis Macomber?


Hemingway no inicia el cuento ni en el conflicto, ni en el desenlace ni en el planteamiento 

¿Entonces, en qué parte inició el relato? 


Principia el cuento con las acciones que suceden un poco después de concluir el conflicto. El nudo acaba cuando el cazador da muerte al león, mientras que Macomber se descubre corriendo, el arma en la mano, ante el miedo que le produce la cercanía del animal.

Digamos que la estructura del relato La vida feliz de Francis Macomber es así:


La vida feliz de Francis Macomber, análisis
Pero ya cuando nos esclarece esas dudas y muere el primer conflicto de la historia, Hemingway planta otro nudo en el relato, lo cual hace que continuemos en la lectura.

Como trucos literarios para mantener y incrementar el interés en la lectura de este cuento, Hemingway armó tres nudos o conflictos principales de la historia:

  1. El miedo y peligro que representa para Macomber cazar un león.
  2. La posibilidad de que Macombe realice una acción vengativa contra su mujer o el cazador.
  3. La ferocidad del búfalo herido.


La parte donde se conoce por qué Macomber es un cobarde


Ya que Hemingway tiene, mediante sus trucos, agarrado al lector, para aumentar el interés en la lectura del cuento La vida feliz de Francis Macomber, recurre a la analepsis -en cine se llama flashback-, para, ahora sí, contar el planteamiento.

Como sabes la analepsis consiste en interrumpir la línea temporal del relato para narrar hechos del pasado.

Es a través del recuerdo de Macomber que el literato nos da a conocer el planteamiento de la historia.

La analepsis se gesta así en el relato que nos ocupa: El norteamericano, 35 años, bien dotado físicamente, acostado se acuerda del miedo que había sentido frente al león y eso le da pie al literato para narrar, ahora sí, el inicio de la historia.


Planteamiento del relato La vida feliz de Francis Macomber

A través de las rememoraciones de Macomber sabemos que el relato trata de la caza de un león que se propone hacer Macomber y los hombres que ha contratado. También nos enteramos del miedo que le producen a Macomber los rugidos del león.


Conflicto en La vida feliz de Francis Macomber

El conflicto en el cuento La vida feliz de Francis Macomber se empieza a gestar desde el momento en que Macomber escucha los rugidos del león y le causan tanto miedo. Se empieza a tensar el nudo cuando, desde el auto, Macomber oye muy cerca el sonido de la bestia.

Pero el conflicto se acrecienta en el momento en que Wilson ordena bajar del auto a Macomber para atacar al león, que estaba a unos 75 metros.

El lector sabe ya que Macomber tiene miedo al león, que le tiemblan las manos al oír sus gemidos; también sabe que un león furioso puede atacar a quien tenga al alcance. De modo, pues, que existe el riesgo de que el león se lance contra Macomber.

Pero aun con ese miedo que le hace temblar las manos, el norteamericano logra herir al león, que, furioso, se ha escondido en la maleza; de acuerdo al conocimiento de Wilson, en ese estado, el animal está preparado para atacar a cualquiera que esté a su alcance. 

A Macomber el miedo le sale por las palabras y le dice a Wilson que lo mejor sería dejar al león y ya marcharse a casa. Esto enfurece a Wilson y le dice que puede retirarse si lo prefiere, y que él acabará con la bestia, que para eso ha sido contratado. Pero Macomber, aun con miedo, decide ir a buscar al león a la maleza. Va atrás de Wilson, como este se lo ha ordenado. Este es uno de los momentos más álgidos del conflicto, ya que existe el riesgo de que el animal ataque a cualquiera de los humanos.
"[El león] oyó hablar a los hombres, mientras esperaba preparándose para atacar tan pronto como los hombres llegaran al límite de los pastos".
Antes de concluir este conflicto, por fin sabemos, de manera clara cuál era la molestia de Margot contra su marido y por qué se había catalogado a Macomber como un cobarde:
"Macomber oyó el gruñido quejumbroso [del león] y vio el movimiento rápido de la hierba que abría paso. Y de pronto se encontró corriendo, en plena carrera salvaje, desatinada, llena de pánico, hacia el claro, hacia el río".
Mientras Macomber corría, Wilson daba muerte a la bestia. 
"Macomber, solo, en medio del claro, con su fusil cargado en las manos, mientras dos hombres negros y uno blanco le miraban con desprecio, supo que su enemigo estaba muerto".
 Después, Macomber se dará cuenta que su mujer lo ha visto todo: cómo él corría asustado con el fusil en las manos y cómo Wilson acababa con el animal.

Este conflicto ha terminado. Pero la narración de La vida feliz de Francis Macomber no concluye aquí.

Podría haber terminado aquí el relato, y el lector se hubiera sentido satisfecho. 

Pero el escritor lo llevó más allá, hasta concluir con un final inesperado.


Otra historia y otro conflicto en el cuento La vida feliz de Francis Macomber



El segundo conflicto:

Para lograr nuestra atención en el resto del relato, una vez que el león ha sido asesinado y Macomber exhibió su cobardía, el literato poco a poco introduce otro conflicto en el cuento: leemos cómo la esposa de Macomber admira al cazador y cómo le ha dado un beso en la boca a este, ahí en el auto, mientras su esposo miraba cómo los nativos desollaban a la bestia, que él no había sido capaz de enfrentar y que le había producido ese miedo que lo llevó a mostrar su nulo valor ante el peligro de muerte.


A partir de ahí, Hemingway introduce otra historia en La vida feliz de Francis Macomber: la de las infidelidades de la esposa de Macomber. 

Y los datos que nos ha dado nos llevan a sospechar de una traición amorosa de la que es objeto el norteamericano.

Más adelante el literato nos muestra el momento en que Macomber se da cuenta que Margot, su esposa, en la noche, ha estado ausente durante dos horas; sospecha de una traición y la encara:
"—¿Dónde has estado? 
—Fuera; tomando el fresco. 
—¿Le han cambiado el nombre? ¡Eres una cualquiera! 
—¡Y tú un cobarde!"
Ya un nuevo conflicto -el segundo- está instaurado en el relato La vida feliz de Francis Macomber. Y seguramente el lector querrá saber cómo acabará esto, aunque el escritor nos ha dado información de que el matrimonio de Macomber y Margot en varias ocasiones estuvo a punto del rompimiento y nunca ocurrió; es más, en la sociedad existía la sensación de que ese matrimonio nunca se deliuría, pese a a todo.

Macomber se siente herido por la infidelidad de su mujer: pero más que herido siente odio contra el que ha mancillado su honor:
"Antes del amanecer, los tres se hallaban sentados ante la mesa del desayuno y Francis Macomber supo que el odio que sentía por Robert Wilson superaba al que había sentido por todos los hombres que había odiado en su vida".
El escritor ahora ha deslizado que Macomber podría tomar venganza, que algo podría hacer, ya sea contra su mujer o contra Wilson. Esto nos mantiene en la lectura del texto.

Y con ese presentimiento, de las acciones vengativas que podría hacer el norteamericano, seguimos la lectura hasta donde los tres acuden a la caza de búfalos.

Hemingway refuerza una posible acción vengativa de Macomber . Relata que mientras iban en el automóvil en busca de los búfalos, Macomber iba a atrás del asiento, pero el cazador en la parte delantera. Y Wilson piensa:
«Espero que a ese estúpido no se le haya metido en la cabeza la idea de saltarme la tapa de los sesos».
Seguimos la lectura obligados por alguna acción que pudiera hacer el norteamericano contra sus acompañantes.

Y el literato nos lleva, con ese presentimiento, hasta el lugar donde Macomber, totalmente transformado -el miedo lo ha abandonado- derriba dos búfalos y hiere a uno más.

Curiosamente, a la mujer de Macomber esto le molesta:
"—Te has hecho terriblemente valiente y de un modo demasiado repentino —dijo su mujer con desprecio, pero con un desprecio que carecía de seguridad. Tenía miedo, miedo de algo".
Aquí otra vez, el escritor refuerza la posibilidad de una acción vengativa de parte de Macomber. Y nosotros, cautivos de los cebos literarios de Hemingway, seguimos leyendo hasta llegar al desenlace de La vida feliz de Francis Macomber.

Creemos que el final podría llegar cuando Macomber cometa un acto vengativo.

Pero en el transcurso del relato, durante la casa de los búfalos, aparece otro nudo -el tercero- y presentimos otro posible desenlace terrible: que el búfalo que está herido, y al cual se proponen ir a buscar en la maleza, el cazador y Macomber, ataque de manera mortal a cualquiera.

A través de uno de los personajes del cuento La vida feliz de Francis Macomber, Wilson, conocemos el peligro que corre tanto el cazador como el norteamericano:
"Cuando el búfalo arremete, lo hace con la cabeza en alto y en línea recta. Las protuberancias de donde salen los cuernos lo protegen contra cualquier disparo en el cerebro. Los únicos tiros eficaces son los dirigidos al hocico, al pecho o, si está un poco de lado, al cuello o las paletas. Cuando está herido le invade un furioso deseo de matar. No le conviene [ —le dice a Macomber—]ensayar ninguna otra especie de puntería. Dispare donde sea más fácil"
Y los dos hombres, acompañados de los sirvientes, van en busca de la bestia; la mujer de Macomber se ha quedado en el coche, el fusil al lado, "mirando intensamente" a su marido.

Es casi el final. Y el lector tiene la sensación de que la bestia podría matar a alguno de sus atacantes. 

Pero ya en el momento más álgido, la atención del lector está con Macomber, quien dispara a la bestia que la tiene casi encima de él. Creemos que va a morir el hombre. 

Y sí. Eso sucede. Pero ha caído abatido por un disparo que ha hecho la mujer contra la bestia, desde el auto, pero le ha dado al hombre.

El desenlace de La vida feliz de Francis Macomber ha sido sorpresivo. 

Nos ha obligado Hemingway, con todos sus trucos literarios, leer todo el texto.

¿Pero realmente la mujer erró el tiro? ¿O lo hizo a propósito para librarse de Macomber?

El narrador omnisciente claramente dice que el disparo lo hizo la mujer hacia la bestia:
"Y, cuando parecía que el animal iba a herir con sus cuernos a Macomber, su mujer, desde el auto, tiró al búfalo con el «Mannlicher 6'5», pero alcanzó a su marido, más o menos a cuatro centímetros y un poco hacia un lado de la base del cráneo".
Sin embargo, al final persiste la duda de que la mujer haya matado intencionalmente al marido. 

La sospecha de que la mujer haya dado muerte de manera intencional al hombre es inducida en el lector por uno de los personajes, Wilson, quien luego del suceso le dice a Margot:
"—Muy interesante; muy interesante —dijo con voz monótona—. Él también te hubiera abandonado".
La mujer le pide que se calle, pero él insiste:
"Pero ¿por qué no lo envenenaste? En Inglaterra lo hacen así..."
El escritor nos ha sorprendido con el desenlace. 

Y el final lo ha dejado a la interpretación del lector, con las pistas que nos ha dado a lo largo del texto.

La tensión narrativa

Hemingway magistralmente logra una tensión narrativa desde los inicios del cuento, a través de las pistas que suelta a cuenta gotas.

Esta tensión sube de tono, cuando, desde la visión del norteamericano, conocemos del miedo que siente este hacia el león y, después, del peligro real que existe de que el animal ataque a cualquiera que intente acercarse a su territorio que la bestia ha delimitado.

El punto más álgido de la tensión narrativa se ubica, como debía ser, en los momentos en que el león está listo para lanzarse contra cualquiera que se le acerque.

Posteriormente, cuando el cazador da muerte a la bestia, hay como un descanso en la tensión, pues el literato nos cuenta la historia de los amores convenencieros entre Macomber y Margot. 

Y, después, la tensión empieza a subir de nuevo, cuando el norteamericano descubre que su esposa no ha estado durante dos horas en la tienda, en la noche, mientras está en vela ese tiempo; las sospechas del hombre de que ella se ha acostado con el cazador, elevan la tensión y ya no baja hasta que cae muerto Macomber por la bala que ha disparado su esposa.




Voz narrativa


Este relato, tiene un narrador omnisciente, en tercera persona, con la peculiaridad de que, en algunas partes, la narración se hace desde el punto de vista ya sea de Macomber o del cazador. 

En la analepsis, los hechos los conocemos a través de la visión de Macomber. A través de este personaje conocemos el planteamiento y gran parte del desarrollo de la historia.

En otras partes del relato, hasta el león tiene sensaciones: siente odio contra los cazadores. El escritor ha resaltado, además, cómo la bestia planea atacar.

En la escena donde el león, herido por las balas, huye a esconderse de sus atacantes, Hemingway escribió:
"Tenía los flancos húmedos y ardientes y las moscas se acumulaban en los pequeños orificios que las balas habían abierto en su tostada piel. Los grandes ojos amarillentos se entrecerraban de odio. Miraba rectamente hacia delante, parpadeando sólo cuando notaba la punzada violenta que le producía la respiración. Clavaba profundamente las garras en la tierra blanda. Todo en él: el dolor, el malestar, su odio y toda la fuerza que le quedaba se endurecían en una absoluta concentración para la embestida final. Oyó hablar a los hombres, mientras esperaba preparándose para atacar tan pronto como los hombres llegaran al límite de los pastos".
El escritor ha narrado parte de la historia desde la visión del león, para acrecentar más la tensión del conflicto.

En la historia de las infidelidades conyugales de Margot, el narrador omnisciente nos da a conocer lo que piensan cada uno de los personajes. 
"Antes del amanecer, los tres se hallaban sentados ante la mesa del desayuno y Francis Macomber supo que el odio que sentía por Robert Wilson superaba al que había sentido por todos los hombres que había odiado en su vida".
 En el párrafo anterior, está la visión de Macomber.

Y en el siguiente fragmento de La vida feliz de Francis Macomber se puede observar el pensamiento del cazador y del norteamericano:
" —¿Durmió bien? —preguntó el cazador con su voz gutural, mientras encendía la pipa.
—¿Y usted?
—Maravillosamente —replicó el cazador blanco. «Bastardo —pensó Macomber—. ¡Insolente bastardo!»   
«Ella lo despertó al entrar —pensó Wilson, mirándoles con sus ojos fríos y penetrantes—. Y bien; ¿por qué no la cuida? ¿Quién cree que soy? Que la obligue a quedarse donde le corresponde. ¡La culpa es suya!»
Se nota, de manera clara, cómo el narrador omnisciente conoce los pensamientos de cada uno de los personajes.

En la narración aquí analizada,  el escritor ha contado la historia desde las visiones de tres personajes -el cazador, Macomber y el león-,como un recurso para acrecentar el interés en el relato, y aumentar y sostener la tensión narrativa.


Últimos comentarios

Este análisis del cuento La vida feliz de Francis Macomber se ha centrado en los recursos literarios, así como en las artimañas utilizadas por el escritor Ernest Hemingway para atrapar el lector y no soltarlo hasta que haya leído el texto.

Hay otros elementos que escaparon en este análisis como la caracterización de los personajes y los diálogos de los mismos en el relato.

Con el análisis de la estructura de este relato, sin embargo, quedaron al descubierto los principales recursos narrativos utilizados por Hemingway en este memorable cuento.

Desde luego, habrá quienes encuentren otros recursos literarios que el escritor Ernest Hemingway utilizó en dicho cuento. Y, también estoy seguro, que algunos pudieran estar en desacuerdo con lo vertido en este artículo. Así que bienvenida la crítica.
Leer más...

29 de septiembre de 2019

Consejos para escribir historias

Quién soy soy yo para darte consejos para escribir historias, si probablemente tú sabes más que yo. ¿Y quién me ha autorizado para dirigirme a ti en este tono? Con qué derecho me quiero meter en tu manera de escribir, si probablemente tu escribes mejor que yo (eso, ni dudarlo, podrías pensar, haciéndome una seña obscena). 

Sigue leyendo, manito, porque es muy muy probable que lo que aquí diga te sirva, aunque sea para mentarme la madre, si es que ya lo sabes todo; pero si algo te falta para escribir buenas historias, algo de lo que aquí digo te puede servir.


Consejos para escribir historias

Leer más...

23 de septiembre de 2019

Qué se necesita para ser escritor: lo que deberías saber

El escritor es un ser cuya imaginación lo lleva a crear personajes, mundos y pueblos, como Gabriel García Márquez, quien, en la novela Cien años de soledad, dio vida al mítico lugar Macondo, donde sus personajes fuera de lo común conviven. En esa misma línea el mexicano Juan Rulfo en la novela Pedro Páramo creó Comala, pueblo donde un cacique machista se marchita poco a poco por la muerte de la mujer que él amó.

¿Es, pues, el escritor un ser dotado de una imaginación que nadie más puede alcanzar? O, por el contrario, ¿cualquiera puede ser escritor? Y si es así, ¿qué se necesita para ser escritor?

En este texto analizamos esas interrogantes y les damos respuestas.


Qué se necesita para ser escritor

Leer más...

7 de septiembre de 2019

Significado de idiotismo, y ejemplos que no deberías cometer

Al hablar o escribir se corre el riesgo de caer en el vicio del lenguaje llamado idiotismo. Ejemplos de este error del habla hay aquí, en este artículo.


Idiotismo, ejemplos


Idiotismo, ejemplos y significado



Idiotismo, significado:

Los idiotismos en el lenguaje ocurren por los giros o construcciones que se apartan de las normas gramaticales vigentes. Los idiotismos del habla oral o escrita reflejan falta de instrucción escolar.

Leer más...

19 de agosto de 2019

Noche de califas o la noche triste de Macho Prieto

Noche de califas

Hoy después de tantos años he vuelto a leer Noche de Califas; al terminar la lectura me invadió una tristeza profunda, debido a la soledad que padece Macho Prieto -el personaje central de la novela-: Se queda sin su amada Eva y sin el afecto de uno de sus aprendices de padrote. 

Al final del libro, Armando Ramírez logra lo que hace memorable a una novela: ser capaz de trasmitir los estados emocionales del ser humano. En este caso, el escritor tepiteño, crea una atmósfera narrativa que es capaz de mostrar la soledad de Macho Prieto a causa del amor perdido,  y el sufrimiento interior por enfrentarse a uno de sus aprendices en el oficio de la padrotería.

Macho Prieto y el Conde, a quién Macho había encontrado en los barrios sórdidos de La Merced -uno de los lugares citadinos populares donde conviven cargadores, borrachos, rateros y personajes de la misma calaña- son empujados por el fatalismo a un duelo que ellos no quieren.

Quizá la escena donde Macho Prieto baila con su imaginaria Eva es una de las más memorables del libro Noche de Califas. Se nota allí ya a un padrote en vías del desmoronamiento emocional. Y al lector no le queda de otra que sentir conmiseración por el personaje.

Ese es casi el final de la novela. Y, para mi gusto, es lo mejor logrado de la obra. Con maestría, Armando Ramírez consigue mostrar el interior de Macho Prieto; lo que siente ante la orfandad de cariño y el amor ya perdido de Eva. Haber logrado una atmósfera narrativa capaz de  transmitir la soledad del padrote en ese baile surrealista hace memorable la novela Noche de Califas y se le dispensan al escritor el haber recurrido a  muchos lugares comunes en el texto (ejemplos: "[...]el Macho lo vio con amargura" p. 79. "Macho miraba duro", p.78.).


Voz narrativa y el juego literario en Noche de Califas

Desde el inicio de Noche de Califas tiene un ritmo que obliga al lector a seguir leyendo la novela. 

Y desde las primeras páginas también, el autor siembra la curiosidad en el lector por descubrir quién es el pordiosero mugroso que deambula por las calles céntricas de la ciudad. 

También desde el inicio el lector intuye que Macho Prieto se prepara para un pelea. 

Esos dos factores obligan a seguir atento a la lectura. Armando Ramírez, como debe ser en literatura, va poco a poco develando los sucesos; así nos enteramos con quién se va a enfrentar Macho Prieto, así como los motivos que lo impulsan a hacerlo.

Quien cuenta la historia es Sugi, un aprendiz de padrote que recibe enseñanzas de parte de Macho Prieto. Pero la voz narrativa es la segunda persona del singular: Sugi, narra los sucesos, pero como si fuera la conciencia que se lo dijera a él ("Y tú, Sugi, viste al Macho sentado en la banca en la placita de la Merced". [p. 60]).

El escritor juega con la narración: Nos sitúa, desde las primeras páginas, ante lo que será una constante en la narrativa: los recuerdos del que cuenta la historia que se entrecruzan con los momentos en que escribe la historia:
"Tú estás en esa calle mojada por la lluvia de la tarde. O, tú estás aquí, en la calle de Peñón, en este cuarto a las nueve de la noche tratando de atrapar en esta hoja de papel lo que recuerdas. No, tú estás sentado en un auto Ford modelo 45, impecablemente cuidado, pintado de gris con llantas de cara blanca y sentado al volante, esperando. Y no estás aquí tratando de escribir en esta máquina Olivetti lettera 35, esa historia [...]


Noche de califas
Portada del libro Noche de califas, del escritor Armando Ramírez.

El rescate del lenguaje popular en Noche de califas

En el libro Noche de Califas se encuentra el lector ante un lenguaje, tanto del narrador como de los personajes, crudo, como se habla en los barrios populacheros de la Ciudad de México, y particularmente en La Merced, Tepito y otros barrios bravos de la urbe capital. 

No hay autocensura por parte de Armando Ramírez en el manejo del lenguaje. 

También el caló citadino céntrico se puede leer en la obra. Y quizá esto pudiera dificultar la lectura de alguien que no esté habituado con el coloquialismo de la Ciudad de México.

Sin embargo, si algún extranjero quisiera saber como hablan los mexicanos de los barrios populares de la capital del país, sin duda, la novela Noche de califas es recomendable para ese fin.

Leer más...

21 de julio de 2019

Consejos literarios que deberías conocer

Escribir textos literarios es apasionante, pero requiere esfuerzo y dedicación. Y más empeño se necesita para ser un buen escritor -porque escritor, cualquiera que escriba se dice serlo, aunque sus textos sean de mala calidad-. Pero para lograr un reconocimiento por parte de un grueso núcleo de lectores es necesario dominar el oficio de la escritura, y esto no se consigue con un curso light o super rápido, como los que seguramente ya has visto anunciados en Internet. Como una vía que conduzca al mejoramiento de tu escritura, expongo aquí algunos consejos literarios que deberías saber.


Consejos literarios

Leer más...

11 de julio de 2019

Cosismo, ejemplos de los que debes huir

Cosismo es uno de los vicios del lenguaje de los que debes huir, pues al incurrir en este error demuestras pobreza de vocabulario o pereza mental, y, además, su uso puede provocar una interpretación equivoca del mensaje. Aquí encuentras ejemplos de esta falta del lenguaje, a fin de que los trates de evitar.


Cosismo, ejemplos


Leer más...