Consejos de Stephen King para escribir

Consejos de Stephen King para escribir



Seguramente sabes que Stephen King es uno de los escritores más leídos. 

Lo que quizás no sepas es que en sus inicios de escritor sufrió rechazos cuando intentó publicar sus primeros textos. 

Actualmente es uno de los escritores más leídos y sus libros son best sellers. ¿Cómo lo ha logrado? En estos consejos de Stephen King para escribir están las claves de su éxito.


De su biografía titulada Mientras escribo, he extraído estos tips para escritores, muy útiles por si buscas ser escritor o quisieras mejorar tu producción narrativa.


Consejos de Stephen King para escribir:

  • Para ser escritor hay que escribir (parece obvio, pero no lo es).
  • Los rechazos son, hasta cierto punto normales, en los inicios de la carrera de los escritores. 
  • Lee mucho, sobre todo narrativa. En la buena literatura están los recursos literarios que podrían servirte.
  • Practica la escritura todos los días, aunque no tengas ganas.
  • Es un mito que los escritores escriben mejor con una botella de vino al lado o alguna droga.
  • Las ideas de los relatos están contigo, en tus vivencias, en tu entorno. Agárralas y llévalas a tus relatos.
  • Nunca tires o borres del ordenador esos relatos que no avanzan o creas que son basura. Guárdalos. Déjalos descansar, revísalos después y corrígelos. Probablemente, todos, o algunos de ellos se convertirán en best sellers.

Detalles de los consejos de Stephen king para escribir

King desde que era un niño escribía. 
Actualmente luce en las fotos ya con arrugas, producto de la edad.

A lo largo de su vida ha escrito novelas exitosas. Muchas han sido llevadas al cine.

King es uno de los pocos literatos que viven de la escritura.

Se ha tomado en serio la actividad de escribir.
Escribe por las mañanas, hasta que completa por lo menos dos mil palabras. Eso cuenta en su autobiografía.

Para ser escritor hay que escribir


Los escritores no se hacen de la noche a la mañana. Atrás de sus éxitos literarios hay un hábito por la escritura.

Stephen King es un ejemplo de ello. Ha escrito desde la adolescencia.

 En esa etapa, cuando cursaba sus estudios básicos, creó, editó y escribió prácticamente solo dos publicaciones estudiantiles. Escribía y corregía los textos de esos periódicos escolares.

Eso fue preparando al joven Stephen King para ser el escritor de los libros best sellers.

Quizá deberías seguir su ejemplo de escribir desde ahora, no importa la edad que tengas, si quieres producir buenos relatos.

Consejos de Stephen King para escribir


Los rechazos son, hasta cierto punto, normales en los inicios de la carrera de los escritores 


    Estos consejos de Stephen King para escribir vienen en su autobiografía. En ella cuenta cómo sufrió el primero de muchos rechazos para que le publicaran sus textos. 

    "En 1960 envié un cuento, mi primer envío a una publicación, si no me falla la memoria. Se me ha olvidado el título (...)  Me lo rechazaron".

    Después vinieron más y más negativas para publicarle sus textos. Cada texto rechazado los iba fijando en un clavo, hasta sumar demasiados.

    Entre esos rechazos está un texto que envió a una revista que dirigía a Alfred Hitchcok's. 

    Volvió [el texto] a las tres semanas con una nota estándar de devolución, donde figuraba el perfil inconfundible de Alfred Hitchcock impreso en tinta roja y un texto breve deseándome suerte con el cuento. También había un mensaje escrito a mano y sin firmar, que es la única respuesta personal que recibí [...] en más de ocho años de envíos periódicos. «No grapar los originales —rezaba la posdata—. El envío correcto es en páginas sueltas con clip». Me pareció un consejo bastante frío, pero no carecía de utilidad. Desde entonces no he vuelto a grapar ningún original.
    Al recibir la nota de rechazo [...], clavé un clavo en la pared (...), escribí «Happy Stamps» en la nota y la enganché en el clavo. [...] Cuando tuve catorce años (...), el clavo de mi pared ya no aguantaba el peso de todas las notas de devolución que había ido acumulando. Lo sustituí por uno más largo y seguí escribiendo. 

    Siguió escribiendo pese a esos rechazos.

    A los dieciséis ya había recibido algunas notas con mensajes a mano un poco más alentadores que el consejo de no grapar y usar clips. La primera de las notas esperanzadoras era de Algis Budrys, a la sazón director de Fantasy and Science Fiction, que leyó un cuento mío titulado «La noche del tigre» [...] y escribió: «El cuento es bueno. No está en nuestra línea, pero es bueno. Tiene usted talento. Envíenos más cosas».


    Sólo eran cuatro frases cortas garabateadas con una pluma que manchaba mucho, pero alegraron el triste invierno de mis dieciséis años. 
    Unos diez años más larde, cuando ya había vendido un par de novelas, descubrí «La noche del tigre» en una caja de originales viejos y consideré que seguía siendo un relato muy digno, aunque se notara que lo había escrito un principiante. Entonces lo reescribí y me di el capricho de volver a enviarlo a F&SF. Esta vez, lo aceptaron. He observado que, cuando ya has tenido un poco de éxito, las revistas recurren bastante menos a la fórmula «No está en nuestra línea».


    Pese a los múltiples rechazos, Stephen King persistió en la escritura de cuentos y relatos.
    La disciplina para escribir lo colocó en la cima del éxito.

    Quizá a algunos no les guste su estilo light narrativo de King, pero nadie podrá negar la gran cantidad de lectores que tiene.

    Estos consejos de Stephen King para escribir, sin duda, son de gran valor.



    Lee mucho, sobre todo narrativa.

    Si alguien quiere ser escritor debe escribir. 
    King lo sintetiza con esta frase:
    «Si (usted) no tiene tiempo para leer, no tendrá el tiempo o las herramientas necesarias para escribir».

    Aconseja leer muchos libros de narrativa, no importa si son buenos o malos.

    De los malos, dice, el aspirante a escritor aprenderá a no cometer esos errores de la mala literatura.

    Y de los buenos aprenderá los recursos para producir buenos textos.

    Practica la escritura todos los días, aunque no tengas ganas

    Este literato recomienda tomar en serio la labor de escribir.

    En los consejos de Stephen King para escribir sobresale la sugerencia de  escribir diario.

    De lo que sea, pero hay que escribir.

    Recomienda tener el compromiso de todos los días escribir en promedio dos mil palabras.

    Para lograrlo, hay que desconectarse de las distracciones: hay que poner en silencio el celular y las redes sociales, y cerrar la puerta.

    Hay que parar, dice, solo cuando hayas completado esa cantidad de palabras.

    Es un mito que los escritores escriben mejor con una botella de vino al lado o alguna droga


    No es necesario beber vino u otro tipo de alcohol, mientras escribas.

    Se ha corrido el mito de que los grandes escritores han sido borrachos o drogadictos.

    Quizás el ejemplo más notorio de escritor exitoso y ligado a la embriaguez es el norteamericano Edgar Allan Poe.

    El literato recalca que es un mito que el buen escritor deba tener el hábito de beber alcohol mientras escriba.

    No obstante, acepta que hubo una temporada que escribía consumiendo alcohol y drogas.

    Esos vicios lo estaban llevando a perder su matrimonio.

    La mayor parte del tiempo estaba intoxicado por esas sustancias.

    Pero logró dejar de meterse vino y drogas.

    Su esposa fue de gran ayuda.

    Después de dejar atrás esos vicios, su habilidad para escribir no mermó.

    No es necesario emborracharte o drogarte para producir buenas obras narrativas.

    Las ideas de los relatos están contigo, en tus vivencias, en tu entorno. Agárralas y llévalas a tus relatos.


    Otro de los consejos de Stephen King para escribir es que escribamos de lo que conocemos, de nuestras vivencias, de nuestro entorno.

    Sin embargo, refiere que también se puede escribir de algo fantasioso.

    Dice que el escritor debe tener la habilidad de descubrir las buenas ideas para textos literarios.

    No hay, dice, ningún depósito de ideas, central de relatos o isla de los best sellers enterrados. 

    De repente se juntan dos ideas que no habían tenido ningún contacto y procrean algo nuevo. El trabajo del narrador no es encontrarlas, sino reconocerlas cuando aparecen.

    Cuenta que uno de sus primeros relatos surgió de las ideas que le vinieron durante la convivencia familiar, al mirar la lengua morada de su madre que humedecía con la lengua estampas.

    Bizqueó a propósito, me sacó la lengua y vi que la tenía verde de tanto pegar sellos. Entonces pensé que estaría muy bien poder fabricarlos en el sótano de casa. Había nacido el relato «Happy Stamps». Lo crearon al instante la ocurrencia de falsificar Green Stamps en el sótano y la imagen de la lengua verde de mi madre.


    Nunca tires o borres del ordenador esos relatos que no avanzan o creas que son basura. 


    Guárdalos. 


      Déjalos descansar, revísalos después y corrígelos. Probablemente ese relato se convertirá en un best seller.


      Entre los consejos de Stephen King para escribir está precisamente el de no tirar tu texto al cesto de basura o lo borres del ordenador porque creas que no sirve.

      Cuenta que Carrie, la novela exitosa que fue llevada al cine, ya la había tirado, pero que su esposa la rescató.

      Recuerda que la idea de esa historia le llegó cuando, en su época de estudiante, fue a limpiar los baños de las adolescentes del colegio.

      Sin embargo, comenzó a escribirla más tarde cuando iniciaba su labor de maestro de literatura en un instituto.

      Hubo que esperar al inicio de mi carrera de profesor para que me sentara una noche y pusiera manos a la obra. Empecé por un borrador de tres páginas a un solo espacio, pero me gustaba tan poco que las arrugué y las tiré a la basura.
      Les veía cuatro pegas. La primera y menos importante era el hecho de que el argumento no me despertara ninguna emoción. La segunda, algo más importante, era el hecho de que no me cayera muy bien la protagonista. Carrie White me parecía obtusa y pasiva, una víctima fácil.


      Las demás niñas le tiraban tampones y compresas, coreando «¡Que lo tape! ¡Que lo tape!», pero me daba igual. La tercera pega, en orden creciente de importancia, era no sentirme en mi terreno ni con el entorno ni con mi reparto exclusivamente femenino. Había aterrizado en el Planeta Hembra, y para recorrerlo no me servía de mucho una antigua visita al vestuario femenino del instituto de Brunswick. Siempre he escrito más a gusto cuando ha sido un acto íntimo, con el erotismo de dos pieles en contacto. Carrie me daba la sensación de llevar un traje de neopreno y no poder quitármelo. La cuarta pega, y primera en importancia, fue darme cuenta de que la única manera de sacarle partido al argumento era escribir un relato bastante largo (...). Recelé de perder dos semanas elaborando una novela corta que ni me gustaba ni podría venderse. Solución: tirarla a la basura.
      La noche siguiente, cuando volví del colegio, el borrador estaba en poder de Tabby (esposa de King). Lo había visto al vaciar la papelera, había limpiado de ceniza las páginas arrugadas, las había alisado y se había sentado a leerlas. Expresó su deseo de que acabara el relato. Yo alegué que no tenía ni puta idea sobre las niñas de instituto, y dijo ella que me ayudaría. Tenía la cabeza un poco inclinada, y sonreía de aquella manera tan mona.
      —Tiene posibilidades —concluyó—. Lo digo en serio.

      Y tuvo muchas posibilidades.

      Fue su primera novela que lo lanzó a la fama.

      Y ganó mucho dinero con ella. La editorial Signet Books le pagó cien mil dólares por los derechos de la novela.

      De pie, en su habitación, a un lado de su pequeño hijo, recibió la noticia de su agente literario de la paga que recibiría por esa novela.

      Yo seguía de pie al lado de la puerta, mirando el dormitorio del fondo del salón, con la cuna de Joe. Pagábamos noventa dólares de alquiler al mes, y un hombre a quien sólo había visto en una ocasión me comunicaba que me había tocado la lotería. Se me doblaron las piernas. No es que me cayera, pero me quedé sentado en el suelo.

      Después, le contó a Taby, su esposa, que la novela sería publicada y que recibiría 100 mil dólares por los derechos de autor.

      Taby miró por encima de mi hombro, contempló (como yo antes) nuestra mierda de pisito y rompió a llorar.

      Hasta aquí los consejos de Stephen King para escribir.

      Creo que te serán de gran utilidad. 

      Comentarios

      Entradas más populares de este blog

      Inicio, nudo y desenlace de un cuento corto

      Hacer copy pega en la tarea con Internet y no se dé cuenta tu maestro: trucos

      ¿Qué es el nudo y desenlace de un cuento?

      Características de neologismo, que deberías conocer

      Cómo iniciar un cuento inventado

      Ejemplos de impropiedad del lenguaje que deberías conocer

      Acordeones y trampas para examen: ventajas y desventajas

      26 Diccionarios en línea gratis que deberías conocer [2021]