20 de octubre de 2019

La caja de ideas para escribir un cuento que todo narrador debería tener

Cuando pareciera que los temas para algún relato se nos han esfumado, sería oportuno recordar que hay varios recursos que nos pondrán en la pista de las ideas para escribir un cuento.


Hay periodos en que -a muchos nos pasa- no escribimos cuentos porque las ideas para los relatos se nos han escondido.

Ante este panorama, abandonamos la pluma y esperamos a que nos llegue la inspiración. Pero si esta, terca, no llega, podemos recurrir a las estrategias generadoras de temas para escribir relatos.


Ideas para escribir un cuento




Ideas para escribir un cuento

La caja de las ideas para escribir un cuento siempre ha estado con nosotros, pero no hemos prestado suficiente atención para mirarla.

Después de que te recuerde de dónde salen los temas para esos relatos que ya deberías estar escribiendo, estoy seguro que me darás la razón.

La caja de las ideas para escribir un cuento se integra con lo que:
  • Observamos,
  • leemos,
  • oímos,
  • nos acontece,
  • soñamos
Además, esta caja aglutinadora de ideas para nuestros relatos se enriquece también con:
  • Las leyendas e historias de nuestros abuelos o padres,
  • una frase o imagen.
En fin, las fuentes de donde podrían surgir temas para nuestras narraciones literarias son vastas; únicamente falta centrar la atención en esas fuentes generadoras de ideas.


Desglose de las fuentes de ideas para escribir un cuento:


1. Lo que observamos

Si observamos bien a las personas de los lugares que frecuentamos, nos pueden surgir buenos temas para sentarnos a narrar historias literarias.

La vestimenta y los gestos de un borracho podrían azuzar nuestra imaginación para inventar una historia a esa persona.

O tal vez, esa mujer que trae consigo siete escuincles caminando atrás de ella, agarrados de las manos, uno tras otra, puede despertar nuestra imaginación y logremos una buena historia ficticia.

 Los anteriores son solo unos ejemplos de donde pueden surgir  temas de relatos.

Esa fuente es muy rica en temas para escribir buenas narraciones literarias.


2. Lo que leemos

Otra de las fuentes seguras de donde extraer temas para historias literarias son los periódicos, ya sean impresos o digitales. Las noticias de estos medios a veces superan a la fantasía. Podemos tomar alguna información que nos parezca rara y empezar nuestro cuento. 

Las notas de secuestros, crímenes y otros delitos pueden servirnos para idear relatos y escribirlos.


3. Lo que oímos

A veces no vemos los sucesos o a los personajes, pero oímos chismes o anécdotas que nos pueden servir para escribir relatos.

Escribamos una narración que surja a partir de lo que cuenten las viejas chismosas, u hombres lenguaraces, que también los hay.


4. Lo que nos acontece


En nuestras vidas siempre hay sucesos -algunos dolorosos, otros alegres o tristes-. Eso que nos ha acontecido es una fuente inmensa de ideas para escribir un cuento o varios cuentos. 



El bullying que quizá padecimos, una pelea a golpes o verbal, una caída estrepitosa o un pedo muy sonoro que se nos haya escapado en algún lugar público, todo esto, o algo de ello, podemos utilizarlo para idear historias para cuentos.





5. Lo que soñamos

De nuestros sueños pueden surgir historias literarias. 

Caóticos y, por lo general, sin ninguna lógica, los sueños generan buenas ideas para escribir cuentos fantásticos o de ciencia ficción. 

Hay que tener algún cuaderno o algo donde anotar lo que hemos soñado, ya que los sueños se esfuman y después de algunas horas ya es imposible atraparlos.

6. Las leyendas e historias de nuestros abuelos o padres

La abuelita, nuestros padres o personas mayores con las que convivimos guardan interesantes historias reales o ficticias. Busquemos la manera que nos las cuenten.

Quizá a esos relatos únicamente falta redondearlos, pulirlos. 

Podríamos escribir un cuento a partir de las historias de nuestros mayores.



7. Una frase o imagen que haga disparar temas de relatos

Un recurso muy útil para sentarnos a escribir un relato cuando carecemos de temas, es empezar a escribir a partir de alguna frase o imagen que se nos venga a la mente. No necesita ser una expresión rebuscada. Entre más simple es mejor. Por ejemplo: "agujetas rosas". 

A partir de esa frase, cada narrador imaginará una historia muy distinta.

No es necesario tener acabada la historia en la mente, a partir de una frase o imagen dada, para sentarse a escribir un cuento. 

De hecho, es recomendable iniciar el relato con la primera imagen o escena que se nos venga a la mente.

Por ejemplo, podríamos iniciar el cuento así:

Las agujetas rosas, en el pavimento húmedo, estaban salpicadas de la sangre que dibujaba hilillos. Un zapato aparecía muy cerca de esas agujetas. Un gentío se había arremolinado muy junto a la línea de cintas amarillas delimitada por la policía. Uno de los uniformados, con una respiración agitada que no podía controlar, frotaba su mano en una servilleta; al parecer era una mancha de sangre la que trataba de limpiar de la mano...

Por supuesto, cada narrador construirá un cuento muy distinto a partir de esa frase o imagen. O a partir de otra.

Las ideas para escribir un cuento hay que buscarlas en nuestro entorno presente y en el pasado. Allí están agazapadas. Abramos bien los ojos y las encontraremos. Ya solo sigue agarrarlas y quitarle lo que no sirva y construyamos un buen relato.

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